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divendres, 13 de juny de 2014

LA SELECCION ESPAÑOLA Y LA CADENA DE FAVORES.


Ja ha començat el mundial de futbol i fa un parell de dies que he rebut un text, escrit per en José Luís Pérez Triviño, un bon amic. L'he trobat excel·lent i el vull compartir.

La selección española y la cadena de favores


Hace ya unos cuantos años se estrenó la película “Cadena de favores” cuya trama principal era la ocurrencia de un niño de 12 años como respuesta de la petición de su profesor de ideas para cambiar el mundo. Su propuesta era, como casi todas las grandes ideas, simple y sencilla a la vez: hacer un favor a tres personas que no puedan hacer por sí mismos, y que cada una de ellas haga lo mismo con otras tres, y así sucesivamente. De esta forma, la práctica de ayudar a alguien puede extenderse geométricamente a través de la sociedad según una proporción de 1 a 3 y de esta forma dar lugar un movimiento social que podría tener un impacto casi planetario.
Me parece que estas consideraciones altruistas deberían llegar a los integrantes de la selección española de fútbol, así como también, a los directivos de la Real Federación Española de Fútbol  (RFEF) a raíz de hacerse público el montante económico que podrían recibir, 720 mil euros, en caso de ganar la Copa del Mundo. Como es sabido, se ha producido una notoria reacción por parte de una gran parte de la sociedad española, entre sorprendida, avergonzada e indignada por tales desproporcionadas recompensas a unos individuos que por un lado, ya son millonarios (y que aumentarán su patrimonio todavía más si consiguen dicho título) y que por otra, quizá deberían sentirse ya satisfechos por el mero hecho de representar a sus conciudadanos en un acontecimiento de esta naturaleza. Y ello, sin contar con la desesperada situación en la que se encuentra una parte de la población a causa de la crisis que nos golpea.
Si nos preguntásemos qué razones justificarían una retribución tan alta me parece que no encontraríamos ninguna de suficiente peso. En primer lugar, se podría sugerir que su motivación para salir a ganar sería mayor con tal recompensa que sin ella. Pero parece obvio que no es así, y mucho menos, no debería ser así. El atractivo de conseguir la Copa del Mundo es  para cualquier jugador, sea cual sea la selección a la que pertenezca, un aliciente suficiente para salir al campo con la mayor de las motivaciones. Y si no fuera así, cualquier seleccionador tendría motivos sobrados para excluir a tal jugador de los elegidos para defender los colores de su país. De alguna manera, esto es precisamente lo que reconoció el jugador español Juan Mata como respuesta a las preguntas de los periodistas por la eventual prima que podrían cobrar: “jugar el Mundial con la ilusión que tengo desde niño, por intentar ganar otra Copa del mundo no pienso en lo demás…Venimos a intentar ganar para nuestro país con buen fútbol, a seguir haciendo historia y no pensamos en el tema de las primas”.
Un segundo argumento podría ser así: es lo justo por el merecimiento que se derivaría de ganar la Copa del Mundo. Al margen de lo difícil que es establecer un juicio de justicia, lo cierto es que otros países mucho más ricos que España retribuirán con cantidades muy inferiores a sus jugadores. Este es precisamente el caso de Alemania que primará a sus jugadores con la mitad de dinero que la RFEF. Por otro lado, habría que tener en cuenta que los jugadores cuentan con otras vías de ingresos económicos (sobre todo, los derivados de la publicidad) que se verían aumentados considerablemente en caso de conseguir el preciado trofeo.
Por eso, la petición de Elena Alfaro a través de la plataforma “change.org” de que los jugadores españoles donen una parte de sus primas para financiar los menús de niños desfavorecidos en los comedores escolares es oportuna y justa. Porque, por mucha alegría que estos jugadores proporcionen a la sociedad, lo cierto es que ellos han recibido, reciben y recibirán mucho más de lo que probablemente hayan aportado a sus conciudadanos. Y en cualquier caso, habría que recordarles que la película “Cadena de favores” y la novela en la que esta se basa (“Pay It Forward” de Catherine Ryan Hyde) recoge la idea de Ralph Waldo Emerson quien en su ensayo sobre la compensación escribió: “En el orden de la naturaleza no podemos, o solo algunas veces, devolver los beneficios a las personas de quiénes los recibimos. Pero los beneficios que recibimos se deben entregar otra vez a alguien, línea por línea, hecho por hecho, céntimo a céntimo”. Por ello parece justo que inicien una cadena de favores en beneficio de los más necesitados, aunque de ellos no hayan recibido nada. Todavía están a tiempo.


José Luis Pérez Triviño
Profesor titular de Filosofía del Derecho. Universidad Pompeu Fabra
Presidente de la Asociación Española de Filosofía del Deporte.


Un abrazo